Con esta obra, Mardiros Saryan buscó representar una Armenia luminosa y vital, donde la naturaleza, las montañas y la vida cotidiana conviven en armonía a través de colores intensos y formas simples.
Más que un paisaje realista, transmite una emoción: el amor por la tierra natal, la identidad del pueblo armenio y la esperanza que nace del vínculo profundo con su paisaje.
Incluye portarretratos 15x20.
Incluye placa con descripción y explicación histórica.
